¿Necesito a un interiorista o a un decorador?

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En Almadera hemos trabajado proyectos de todo tipo: Desde los que están en fase de gestación, en las que son los arquitectos o ingenieros los que se acercan a nosotros para planear el proyecto desde sus cimientos, hasta los que requieren un refresh por parte de los dueños de propiedades después de años de haber conservado la misma identidad. En todos nuestros años de ejercicio, aquí y allá nos han hecho una pregunta (con algo de vergüenza en la mayoría de los casos) que nos parece importante resolver:

¿Cuál es la diferencia entre un interiorista y un decorador?

Habrá muchos colegas arquitectos e ingenieros que saben reconocer perfectamente la delgada línea que divide ambas disciplinas. Pero para todos aquellos que no tienen bien delimitada la respuesta, les compartimos este artículo que les permitirá identificar qué servicio es el que sus proyectos necesitan.

Comenzamos reconociendo que, en efecto, hay una fuerte similitud entre ambas profesiones en el sentido en que ambas intervienen en un mismo espacio. Sin embargo, la primera gran diferencia radica en que un interiorista es capaz de alterar, e incluso construir, un espacio mientras que el decorador se encarga de cambiar la imagen de un espacio YA construido.

Esto no significa que un decorador tenga más o menos trascendencia que un interiorista a lo largo del proyecto. Es más bien un tema de el nivel de interacción que cada uno tiene con el espacio.

Un decorador debe tener la capacidad de leer e interpretar la superficie: Esto significa que sus objetos de estudio son los materiales, las texturas, las fuentes de luz, los tipos de mobiliario y en dónde están colocados y una gran lista de etcéteras.

En el polo opuesto, un interiorista se enfoca más en las profundidades del proyecto: Su tarea principal consiste en realizar modificaciones estructurales en muros, instalaciones y materiales que permitan una mejor distribución del espacio.

Un interiorista pasa más tiempo pensando en el estilo de vida de los habitantes del lugar, qué pasillo utilizarán más seguido, si les estorba o no esta barra en medio de la cocina, por mencionar un par de ejemplos; mientras que un decorador se concentra en imaginarse qué emociones desprende el lugar, cómo se sentirán los habitantes al estar sentados en tal habitación.

La segunda gran diferencia corresponde al momento de interacción con la obra. Mientras que es común que el interiorista se involucre con el proyecto desde sus inicios, el decorador no entra en contacto con el espacio hasta que el proceso de construcción ha finalizado.

¿Ya pudiste identificar los factores que distinguen a cada disciplina? ¡Pues en Almadera hacemos ambos!

Nuestras soluciones incluyen desde la conceptualización y diseño de interiores, fabricación personalizada de muebles, la logística para el montaje y el servicio de mantenimiento de las piezas.

Ya sea que estés en búsqueda de un interiorista o un decorador, Almadera es la boutique de interiorismo especializada en el arte industrial que te tus proyectos necesitan. Ponte en contacto con nuestro equipo de asesores para agendar una cita. Nos va a dar mucho gusto enamorarnos de tu proyecto.

 

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